martes, 23 de abril de 2013

"Los Chicos" y LA BLANCA DOBLE (II)

Su estreno se produjo el 5 de abril de mencionado año y nunca, ningún espectáculo teatral, ni siquiera sesenta años después de su primera puesta en escena, ha levantado tantos ríos de tinta, éxito y devoción como La Blanca doble.
 
 
 
Y es que la leyenda que se creó en torno a ella no fue para menos: sus autores, Enrique Paradas y Joaquín Jiménez habían escrito su libreto antes de la guerra, pero varios músicos habían rechazado ponerle la música, por lo que el libreto permaneció guardado en un cajón durante años. Curiosamente, en casa de Paradas cada vez que había un aviso de bombardeo durante la guerra él, junto a sus hijas, corrían a refugiarse a la estación de metro más cercana sin apenas tiempo de llevarse consigo nada, excepto una cosa: el libreto de esta obra. Enrique Paradas contaba a sus hijas: “Este texto os salvará de pasar hambre algún día”.
 
 
 La muerte del libretista sumió a su familia en la pobreza más absoluta y, Jacinto Guerrero, hombre de buen corazón y sabidos principios morales, decidió ponerle música para intentar ayudar en la medida de sus posibilidades a la familia del fallecido libretista[1]. A partir de entonces, la leyenda de La Blanca doble no hizo sino comenzar. La obra se eternizó en los carteles años y años, salió de gira por provincias en varias compañías y dio unos más que buenos dividendos a los familiares de sus autores.
 


[1] Vid. LAGOS, Manuel: “La tristeza sobornada. El otro teatro (y III). El teatro musical en Madrid (1940-1985): la revista”, en ADE Teatro. Teatro de la España del siglo XX (III):1939-1985, nº 84, enero-marzo 2001, págs. 206 y 207.

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